08/09/2004 LANCIA
Sobre la base del Fiat Punto, Lancia nos ofrece su visión de coche urbano, buscando la economía, facilidad de conducción y sin perder una gota de elegancia.
Pruebas - PRUEBA/ Iván Solera
Indiscutiblemente se trata de un Lancia, no hay duda sobre su origen. Hasta en un pequeño urbano encontramos la esencia y el refinamiento de esta marca, lo que está claro es que el Ypsilon no pasa desapercibido, y menos con la curiosa gama de colores que presenta.
La gran parrilla frontal 'marca de la casa' combina con los faros y pilotos alargados y con el anguloso capó, dándole un marcado aire de familia y recordándonos a sus hermanos mayores.
Glamour en 3,7 metros
La sensación que nos ofrece el interior del Ypsilon es la de estar a los mandos de un coche de mayor empaque y buena calidad. Los acabados y los materiales utilizados son buenos, excepto los asideros de las puertas, que son de un plástico de baja calidad.
El cuadro de mandos está situado en posición central, con tres esferas en color crema y una pantalla de cristal líquido para el ordenador de abordo, muy bonito, pero te obliga a desviar la vista de la carretera más tiempo que si estuviera situado tras el volante. El salpicadero combina los plásticos en color negro y gris con un tapizado en tela grisácea, la sensación es buena, pero se han olvidado de los huecos portaobjetos, encontramos uno en la parte baja junto al cenicero y otro 'improvisado' tras la palanca del cambio.
El equipamiento de este pequeño Lancia es uno de sus puntos fuertes, cuenta con dirección asistida con programa City, volante regulable en altura y profundidad con los mandos de la radio, climatizador dual (opción), ordenador de abordo con 2 trip, elevalunas eléctricos (sin posición auto), espejos eléctricos, mando a distancia, apertura remota del maletero, radio CD con cargador, etc.
Bien resuelto
A los mandos del Ypsilon es fácil conseguir la postura adecuada, el asiento del conductor se regula en altura al completo (no sólo la banqueta), tiene regulación lumbar, el volante es multirregulable y queda cerca de la palanca de cambio que está en el salpicadero.
Hablando de asientos, los que equipa la unidad probada poseen un tejido transpirable en forma de panel de abeja similar al que se utiliza en las espaldas de las mochilas, con esto no dejará de pegarse la camisa a la espalda en verano, pero lo hará menos. El problema que presentan es la escasa sujeción lateral y un mullido blando que nos fatigará en exceso si hacemos algún viajecito. Los mandos se encuentran todos al alcance del conductor y bien situados, sólo dos detalles, las palancas tras el volante resultan algo altas y las grafías del equipo de audio son muy finas dificultando su lectura.
Voluntad no le falta
Es maravilloso ver como un propulsor Diesel de 1.251 cc con apenas 50 cms de largo y 130 Kg de peso es capaz de mover con soltura los 1.045 Kg en vacío del Ypsilon. Desarrolla una potencia máxima de 70 CV a 4.000 rpm, un par máximo de 180 Nm a 1.750 rpm y trabajando en equipo con un cambio manual de 5 marchas recortaditas es capaz de lanzar al Ypsilon a 165 Km/h y alcanzar los 100 Km/h desde parado en 15,1 segundos. Por debajo de 2.000 rpm le cuesta un poco tirar del peso (aunque no es 'de esos' que no tiran nada) y llegar a las 4.000 rpm no tiene mucho sentido, es mejor engranar una marcha más y tirar de par motor.
Los consumos homologados son de 5,7/3,9 y 4,6 en ciudad, carretera y combinado respectivamente. Durante la prueba en ciudad se movía en torno a los 6 litros, al igual que en carretera, eso sí, circulando al ritmo de 'los grandes'.
Fácil en ciudad y nervioso viajero
Su conducción en ciudad es muy sencilla y agradable, el pequeño propulsor mueve el coche con soltura y no nos hace sentir inferiores al resto en las incorporaciones. La dirección es suavecita (en City mucho más), demasiado asistida para mi gusto pero no mala del todo, le daremos una puntuación de 6. Los frenos son contundentes, con un primer recorrido de pedal de los que te dejan las cejas en el parabrisas como te descuides. La amplia superficie acristalada, la posición de conducción algo elevada y las reducidas dimensiones del vehículo nos favorecen los cambios de carril y los aparcamientos.
En carretera, circulando por autovía-autopista el Ypsilon nos vuelve a sorprender con unas recuperaciones aceptables y unos cruceros altos, eso sí, rodando rápido se muestra saltarín y debemos ir con la dos manos en el volante. Aun así en el paso por curva rápida se muestra noble, sin dar sacudidas ni hundimientos extraños de la suspensión, aquí se nota su mayor batalla y anchura de ejes con respecto al Punto.
En carreteras de montaña el Ypsilon prefiere relajarse, en las fuertes pendientes se nota que su motor es pequeñito, la carrocería balancea en exceso y, dada la escasa sujeción lateral de los asientos, nos aferraremos al volante para no sentarnos en el asiento del acompañante. El tacto chicloso de la palanca de cambio le resta precisión, nada importante para su uso 'civilizado', pero en estas circunstancias se agradecería un tacto más directo. La dirección nos resta información de lo que pasa bajo las ruedas y los frenos nos deleitarán con más de un bloqueo de las ruedas traseras si apuramos fuerte las frenadas debido a su difícil dosificación. Aquí encontramos una gran mejora con respecto al Punto, éste tiene la tendencia de descolocarse de atrás en las frenadas, mientras que el Ypsilon aguanta el tipo como un campeón gracias a sus cotas más generosas.
Hablando de generosidad, unos neumáticos en medida 195/55 R15 para las prestaciones del pequeño Lancia creo que más que generosidad es derroche. Le resta prestaciones, eso sí, va pegado al suelo como una lapa, por más que forcemos en la entrada de las curvas el Ypsilon se niega a deslizar, cuando empieza a insinuarse la trasera y nos empieza a cerrar la trayectoria el coche ha perdido velocidad y vuelve a pegarse al asfalto. Imagina si abrimos gas para corregir, instantáneamente se coloca la zaga, además podemos abrir sin ningún miedo a producir pérdidas de tracción, tenemos más goma que potencia.
¿Pero quién busca prestaciones y efectividad en puertos de montaña con un Diesel de 1.251 cc? Buscamos agilidad entre el tráfico urbano, manejabilidad y consumos reducidos. Si además nos va el refinamiento, entonces está claro, el Ypsilon.
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