imagen

01/02/2002

LAND ROVER RANGE ROVER: LLEGA EL NUEVO REY

Ya está en los concesionarios el Range Rover de tercera generación, un modelo situado en un nuevo escalón por lo que toca a refinamiento técnico, lujo y comportamiento. Precaución: su consumo perjudica seriamente la economía.

Pruebas - PRIMER CONTACTO/ Sebastien J. Zoll

Subir fuenteBajar fuente

Ya puedes ir redefiniendo tu concepto de todo terreno de lujo, porque el Range Rover que saldrá a la venta este mes de febrero va a hacer que tires todos los póster de cochazos que tengas en tu habitación. Al primer vistazo dirás que te suenan esas formas; que si un grandísimo capó por aquí, que si unos largos pilares del techo pintados de negro por allá... en resumen, que te recordará pero que mucho al modelo que apareciera hace ya 35 años.

A poco que continúes mirando descubrirás además detalles como las modernísimas ópticas delanteras y traseras de cristal claro o las branquias de tiburón que luce en las aletas, y si te encuentras especialmente lúcido notarás que ha crecido como un hijo glotón. Vamos, que ya puedes dominar rápido sus dimensiones, porque 4,95 metros de largo y 2,19 de ancho, -¡ahí es nada!-, son como para ir al cine y perderte media sesión haciendo maniobras. Es cierto que carece de cromados, pero ¿a quién le interesan esas cosas en un coche que, de por sí y sin necesidad de ‘maquillaje’, ya luce como una lujosa muralla babilónica?

Suite real
Si por fuera el Range Rover impresiona, por dentro deslumbra. ¿Has montado alguna vez en un yate de superlujo? Pues los diseñadores de Land Rover dicen haberse inspirado en algunos de sus detalles para crear un salpicadero espectacular, donde la madera es madera de verdad y lo que parece aluminio lo es. Tal es el lujo que se respira, que hasta la versión básica, denominada HSE, ya incluye tapicería de cuero, volante con regulación eléctrica, sensores de aparcamiento y hasta un equipo de audio con cargador de 6 CD que parece la Sinfónica de Londres. Y si todo ello te parece puro sibaritismo, añádele a ello la televisión con navegador, el techo solar y un equipo de calefacción que te calienta incluso el volante, todo ello de serie en el espectacular acabado Vogue.

Por supuesto semejante refinamiento aparece en un habitáculo que también ha crecido lo suyo, y al que acompaña un maletero que ahora, gracias a unas suspensiones traseras más compactas, cubica nada menos que 535 litros: suficiente hasta para la corona y las maletas de la reina Elizabeth.

Demasiado corazón
Seguro que ya te habrás preguntado por el ‘corazón’ que esconde un capó tan grande. Pues nada menos que un V6 Diesel de 3,0 litros y 177 caballos, o bien un descomunal V8 –que no suena: ¡ruge!- de 4,4 litros y 282 caballos, ambos de origen BMW y montados también en el X5. Eso sí, les han mejorado las juntas, tienen cojinetes más resistentes en la correa de distribución y llevan el sistema de admisión más alto que en el modelo alemán, no fuera que un coche tan lujoso nos dejara tirados al cruzar el primer riachuelo del pueblo.

La respuesta al pedal es en ambos casos poderosísima, con una velocidad punta de 179 km/h en el Diesel y 208 km/h en el gasolina, y el cambio una gozada dadas las posibilidades de manejo automático o manual secuencial a que te invita su preciosa palanca de cuero y aluminio. Eso sí, si tienes la suerte de comprarte el V8 ten cuidado con las prisas, porque el consumo medio alcanza los 16,2 litros/100 kilómetros y a poco que le pises cometerás el ‘pecado’ de superar los 20.

Sobre raíles
Mucho nos habían prometido de su nuevo chasis monocasco y las primeras impresiones demuestran que no nos habían vendido ninguna ‘burra’. Figúrate: pesa más de 2,4 toneladas, alcanza velocidades de vértigo y traza con una nobleza inusual en un todo terreno. ¿Magia? No. Altísima rigidez a la torsión, pero también neumáticos de 255 milímetros de ancho, discos de freno tamaño paellera valenciana –344 milímetros delante y 350 detrás- y unas soluciones electrónicas que quitan el hipo; toma nota: lleva Control Dinámico de Estabilidad (DSC), control de tracción en las cuatro ruedas, Asistente para Frenado de Emergencia (EBA) y control de presión de los neumáticos, y todo eso además de los habituales ABS y distribuidor electrónico de frenada.

Tal es la efectividad de tanto ‘gadget’, que el nuevo Range Rover te permite hasta cometer errores graves de conducción, algo que con su antecesor era sencillamente impensable. Y lo mejor de todo es que puedes salirte del asfalto y hasta subir pendientes embarradas con el control de tracción desconectado, lo que te dará una idea de lo que puedes hacer con él en plan safari.

Pero tanto y tan bueno tenía que tener una contrapartida, que en este caso es un precio que oscila entre los 71.270 y los 95.770 euros (11.858.330 y 15.934.787 ptas). ¡Si yo fuera rico...!

publicidad
Galería
fintable
FICHA TÉCNICA
fintable
¡¡OPINA!!
¿Te gusta el nuevo Land Rover? ¿Qué todo terreno del mercado prefieres? Opina en el Foro de Autos
fintable